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PARTIDO CUBANO DE RENOVACION ORTODOXA |
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SOMOS
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El meollo del asunto
“Usted
puede escuchar de protestas públicas en Pekín o Moscú,
En la Habana, Cuba, la periodista independiente, Laritza Diversent,
el 26 de febrero en su articulo “NO ES COBARDÍA, ES IGNORANCIA
POLÍTICA”, trata de reinterpretar lo argumentado por Pablo Alfonso y
dice:
“Antes de afirmar que los cubanos son incapaces de reclamar, en
otras palabras cobardes, hay que preguntar ¿Qué entienden los
cubanos por derechos humanos? En Cuba no hay cobardía ni desinterés
por la política. Lamentablemente hay un desconocimiento jurídico que
impide que el pueblo emprenda acciones concretas para una transición
democrática”.
Es cierto que no hay una oposición articulada con poder de
convocatoria y capacidad movilizativa, eso es una realidad evidente.
Las causas que lo motivan deben ser parte de un minucioso análisis,
pero lo cierto que no existe una vinculación de la oposición con la
comunidad a partir y en representación de sus intereses. Lo señalado anteriormente también es válido para lo que plantea Ivette Leyva Martínez, cuando refiere que la oposición ha fracasado en su misión de convertirse en un movimiento popular. No obstante, cuando se señala el anquilosamiento de la oposición, debe tenerse en cuenta que hay un liderazgo histórico que ha envejecido, pero no ha encontrado un acertado relevo generacional, producto del éxodo masivo de la oposición.
En este punto es muy importante señalar, que aunque la nomenclatura
envejece, los cuadros intermedios y de base, así como los agentes
represores se renuevan constantemente. Además seguidores y
partidarios del régimen siguen ahí ocupando el teatro de operaciones,
no emigran, mientras los que disienten en vez de convertirse en una
fuerza cada día mayor, abandonan el país. Si partimos que las masas son amorfas e inorgánicas por naturaleza, no podemos asegurar que con conocimiento jurídico el pueblo emprenda acciones concretas para una transición democrática. Las masas por sí solas no emprenden acciones, si no hay un liderazgo que tome la iniciativa, principalmente en nuestras sociedades de una arraigada cultura caudillista.
Los líderes son los encargados de identificar esos derechos
jurídicos, apoyarse en ellos y convocar al pueblo para salir a
defenderlos. Y no solo los derechos jurídicos establecidos dentro de
un marco legal, sino aquellos derechos elementales de la vida, como
la vida misma. El trabajo inteligente de una oposición es buscar todas aquellas causas que conducen al inmovilismo social, revertir sus efectos y a partir de ahí establecer sus estrategias. El líder, rebautizado por el régimen cubano como cabecilla, constituye su principal objetivo estratégico. El tratamiento para con él es descalificarlo y luego someterlo a un castigo excesivo ejemplarizante, pero nunca hacerlo mártir por una causa noble. Esto indica que el liderazgo político, en el estricto sentido de la palabra es peligroso, arriesgado y de bajo impacto social. La estrategia debe ser a partir de un liderazgo colectivo tomando como base las demandas sociales, en un momento que las condiciones están dadas, a juzgar por la cantidad de fotos de grupos contestatarios que llegan de Cuba. En otros trabajos se han esbozado muchas ideas y estrategias que deben ponerse en práctica para lograr verdaderos cambios en Cuba y el papel que deben jugar los diferentes actores en este complicado escenario político. En un próximo trabajo estaremos exponiendo las causas objetivas y subjetivas responsables de esa inercia política y social en que se encuentra la población cubana.
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