PARTIDO CUBANO DE RENOVACIÓN ORTODOXA

                 

"Seguidores de Chibás por la Vergüenza y la Dignidad"

QUIENES SOMOS

LOCALIZACION

HIMNO

EMBLEMA

PROGRAMAS

NOTICIAS

ACCIONES CIVICAS

CARTAS ABIERTAS

ARTICULOS

OPINIONES

DOCUMENTOS

CONTACTENOS

LINK


 

La lucha social: “poder de convocatoria y capacidad movilizativa"
Por: Diosmel Rodríguez, Miami 15 de Marzo del 2002

Los dos elementos de mayor importancia en la lucha social son el poder de convocatoria y la capacidad movilizativa, sin ellos no se puede negociar concesiones del Poder, porque no le asiste razón para hacerlo.

Las fuerzas de oposición nunca cuentan con los recursos necesarios para realizar proyectos sociales, las fuerzas en el poder poseen la administración de los recursos públicos y por ello, ostentan cierta capacidad de convocatoria, mientras las fuerzas opositoras están obligadas a alcanzar el poder para lograrlo.

El poder de convocatoria de las fuerzas opositoras está en su discurso, encargado como plataforma programática de establecer las mejoras sociales a que siempre aspiran las masas, independientemente del grado de desarrollo que como sociedad hayan alcanzado.

El mensaje político tiene que venir acompañado de un bien social, que establezca liderazgo, de lo contrario deberían existir condiciones políticas, físicamente agresivas, para que las masas se vean compelidas a la sublevación como gesto de auto defensa social, nos referimos a la violencia política con asesinatos públicos, que alteren el estado emocional de los pueblos.

Si miramos las razones antes expuestas, llegaremos a la conclusión, de por qué nuestra causa carece de liderazgo con poder de convocatoria y a la  vez una militancia sin capacidad movilizativa.

El discurso vacío se ha convertido en retórica y ha perdido su capacidad movilizativa, pues las masas se han convertido en escépticas de tantas promesas sociales no cumplidas, entonces se hace difícil este argumento como un llamado político.

Revertir la actual situación debe ser nuestra principal estrategia. ¿Cómo? Si no contamos con tribuna para exponer una alternativa política  y social y el discurso como recurso está viciado y gastado, tenemos que emplazar a las fuerzas del poder y responsabilizarlas con la insatisfacción social que siempre estará presente en cualquier sociedad independientemente del grado de desarrollo que haya podido alcanzar.

La oposición cubana debe centrar su estrategia política en un cuestionamiento popular sobre la cúpula de poder, a partir de sus propias estructuras, para así ganarse una representatividad social y con ello ganarse el poder de convocatoria y la capacidad movilizativa, que en un momento dado pueda ejercer una presión política pública, y poder negociar con las fuerzas de poder.

Otro de los mecanismos para desarrollar poder de convocatoria sería creando intereses sociales, ayudando a la liberación de las fuerzas productivas, sin tener que depender de las ataduras del estado. Ejemplo de esto sería el fomento de cooperativas de uso múltiple, donde cada institución correría con la gestión de la comunidad, tanto en el orden económico como social y el Estado se convertiría en una necesidad secundaria.

Desde el punto de vista internacional, nuestra causa tiene que reacondicionarse,  con un verdadero sentido nacionalista, tomando como objetivo principal y prioridad número uno de los cubanos,  el derecho que todos tenemos en vivir en nuestra patria, que la patria incorporada sea sólo un pretexto.

Si abogamos por este derecho, porque los cambios debemos y tenemos que buscarlo desde dentro e imprimirle a nuestra causa un verdadero sentido patriótico, no en un modo de vida, que motive a los de adentro a no ver la lucha política, como en mecanismo migratorio, sino como un deber patriótico, sólo así nos ganaremos el respeto y tal vez la solidaridad internacional.