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Diosmel Rodríguez
Sobre la cuestión del miedo se ha escrito bastante: Un general norteamericano de la Segunda Guerra mundial argumentaba: “El valor no es la falta de miedo, sino la capacidad que tiene el individuo, a despecho del miedo que siente, de seguir adelante”. En los métodos de la lucha no violenta, también se analizan las implicaciones negativas de la lucha clandestina, como reforzamiento del factor miedo. El ex secretario de Estado norteamericano, Warren M. Christopher en una conferencia sobre el Terrorismo, efectuada en el Medio Oriente, aseguró que lo más difícil en la lucha contra el terrorismo era la decisión de inmolarse de sus perpetradores, ya que no se les puede persuadir ni intimidar con otras medidas, porque no hay sanción mayor a la muerte. El castigo produce un comportamiento involuntario que sirve como mecanismo de sometimiento. En los animales más feroces da un resultado positivo, se conoce como domar o amaestrar a las fieras. En los seres humanos y con igual propósito se utilizan los mismos mecanismos. Las masas, en su conjunto se comportan y actúan, bajo las mismas reglas del código animal. Sólo unos pocos (los líderes) tienen la capacidad de revertir ese comportamiento y aplicar -a diferencia de los animales- componentes de inteligencia. El problema se complica cuando los líderes no tienen la capacidad y el entrenamiento para poder discernir o establecer una estrategia. Los líderes naturales o caudillos han surgidos en sociedades bajo circunstancias específicas y realidades ya preconcebidas. Así, los regímenes totalitarios han tenido en cuenta los disímiles factores que interactúan en la compulsión social y aplican la profilaxis, o sea la represión preventiva. La represión preventiva tiene dos componentes básicos: la individualización del conflicto; y el castigo directo para infundir miedo, lo que se llama medida ejemplarizante, puede incluir hasta la pena de muerte. El miedo tiene una sola manera de controlarse, ejercitando el peligro. El desafío y el riesgo son atributos imprescindibles en la condición de líder. Es lo que convoca al riesgo colectivo, necesario para la desobediencia civil, que a su vez es parte fundamental de la estrategia denominada como la represión saturada. O sea, cuando el poder pierde la capacidad logística para la represión, ya sea física o psicológica. En el caso cubano y ahora se repite en el fenómeno venezolano, los luchadores políticos aceptan de hecho la auto represión. Cualquier mensajero del poder le puede imponer una sanción de privación de libertad virtual y lo bueno que este individuo actúa en consecuencia de ello. Es cotidiano ver los funcionarios y agentes de los regímenes totalitarios o autócratas, decirles a los opositores, “te voy a meter preso, te vamos a echar 30 años de cárcel” y lo peor, que se esta represión psicológica se asume como un hecho real, aunque no escapa de una posibilidad real. Un análisis serio, que pretenda encontrar formas de enfrentar este comportamiento humano y desmontar los mecanismos de control social totalitario, tiene que pasar por lo planteado por Yoani Sánchez: “… la mejor forma de burlar a los “segurosos” es hacer público todo lo que uno piensa. Al firmar con el nombre, al decir por lo alto las opiniones y al no esconder nada, les desarmamos sus oscuras maniobras de vigilancia.” No sólo se desarman sus maniobras de vigilancia, sino que se desmonta su estrategia de autocontrol social. Los funcionarios y agentes tienen autonomía para intimidar, pero no para actuar. Las detenciones y encarcelamientos tienen diferentes niveles de aprobación, pero cuando estos se utilicen como mecanismo de lucha, el poder se fractura por la represión saturada. Continúa Yoani: “Todos sospechamos de todos. Del que no se pronuncia afirmamos que “en algo andará”; si por el contrario se muestra extrovertido le ponemos el cuño de provocador infiltrado. Dudamos del vecino que nos sonríe mientras mira lo que llevamos en la jaba, del amigo que viene a visitarnos en momentos demasiados estratégicos y del familiar que nos convida a desbarrar por el teléfono. Recelamos del que se va, porque quizás está pasando a cumplir órdenes desde afuera, y nos guardamos del que critica -aquí adentro- porque su actitud puede ser un cebo para los incautos”. “… las sucesivas irrigaciones de paranoia han funcionado. De agentes de la CIA y miembros de la Seguridad del Estado están poblados nuestros miedos. El temido “topo” que todos podemos ser -y del que todos nos cuidamos- es la más eficaz de las mordazas y ha sido el más efectivo y logrado camino de la desunión”. La desconfianza, como parte de los mecanismos de control, implementada por las estructuras de poder, tiene que enfrentarse con conocimiento de causa, aquí volvemos a lo postulado por Yoani, pero debe ser parte de todo un programa de capacitación de la oposición política. La oposición no puede ser un fenómeno político de decisión empírica, sino todo un proceso de reacción premeditada y planificada ante las diferentes manifestaciones y escenarios sociales. La compulsión social es el método por excelencia para vencer el miedo. Las masas enaltecidas se enfrentan al poder, para llevarlas ahí es necesario capitalizar sus intereses y motivaciones, bajo esas premisas actúan los populistas, y les incorporan un poder adicional, la falta de escrúpulos al actuar. Este fenómeno de las tiranías ha sido preocupación para muchos de los estudiosos del comportamiento de los seres humanos, un comportamiento racionalmente casi incomprendido. Unos cuantos siglos atrás, el escritor y político francés Étienne de La Boétie (1530-1563) produjo uno de los textos fundamentales en la reflexión sobre la libertad. Su inquietud esencial era desentrañar el por qué los hombre se someten a los tiranos, cuando de unirse, podrían alcanzar rápidamente su liberación. La cuestión a dilucidar son las razones de la obediencia voluntaria de los muchos al poderoso: "Si un tirano es un solo hombre y sus súbditos son muchos, ¿por qué consienten ellos su propia esclavitud?". A los 18 años escribió el “Discurso sobre la servidumbre voluntaria o el Contra uno”, y fue publicado en 1576. El texto de La Boetie plantea la cuestión de la legitimidad de cualquier autoridad sobre un pueblo y analiza las razones de la sumisión. Fragmentos “… es realmente sorprendente -y, sin embargo, tan corriente que deberíamos más bien deplorarlo que sorprendernos- ver como millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el contrario, porque están fascinados y, por decirlo así, embrujados por el nombre de uno, al que no deberían ni temer (puesto que está solo), ni apreciar (puesto que se muestra para con ellos inhumano y salvaje). “ ..no creáis que ningún pájaro cae con mayor facilidad en la trampa, ni pez alguno muerde tan rápidamente el anzuelo como esos pueblos que se dejan atraer con tanta facilidad y llevar a la servidumbre por un simple halago, o una pequeña golosina. Es realmente sorprendente ver como se dejan ir tan aprisa por poco que se les de coba. Los tragos, los juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales exóticos, las medallas, las grandes exhibiciones y otras drogas eran para los pueblos antiguos los cebos de la servidumbre, el precio de su libertad, los instrumentos de la tiranía.” “ …no puede creerse hasta qué punto el pueblo, desde el momento en que está sometido, cae de golpe en un tal y profundo olvido de la libertad que no es posible que despierte para recobrarla, y sirve tan espontánea y voluntariamente que se diría, al verlo, no que ha perdido su libertad sino que ha ganado su servidumbre” “ ¡….. pueblos insensatos, naciones obstinadas en vuestro propio mal y a ciegas a vuestro bien! Dejáis que os arrebaten, ante vuestras mismas narices, la mejor y mas clara de vuestras rentas, que saqueen vuestros campos, que invadan vuestras casas, que las despojen de los viejos muebles de vuestros antepasados….y tanto desastre, tanta desgracia, tanta ruina ni proviene de muchos enemigos, sino de un único enemigo, aquel a quien vosotros mismos habéis convertido en lo que es…de lo único que dispone además de los seres humanos es de un corazón desleal y de los medios que vosotros mismos le brindáis para destruiros.” El portal de Yoani Sánchez ha logrado recordarnos algo que muchos vivimos, porque fue nuestra propia realidad. Algunos nos rebelamos contra ella, pero salimos del escenario, ya no somos parte determinante del juego político de nuestra nación. Si los cambios necesarios son en Cuba, ese es el escenario natural de la acción. No podemos agotar todas las energías en llevar nuestro mensaje a público que no nos escucha en el exterior, o cuando lo hace, poco puede hacer por cambiar nuestra realidad, eso nos pone ante la disyuntiva de que debemos empezar a gritar hacia dentro, con mayor fuerza, que con la que lo hacemos hacia afuera. Solo así se irá logrando poco a poco una correlación de fuerza favorable hacia el valor colectivo |
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