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De la reelección

En todas partes la reelección ha probado ser una mala idea y en buena medida porque en la historia raras veces se ha dejado de cumplir la sentencia de Lord Acton: "El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente". Una excepción notable es el legendario Lucio Quinto Cincinato (s. V a.C.), designado dictador por el Senado para liberar a Roma del peligro, luego de vencer a los enemigos del imperio dejó el poder y regresó a su arado. 2.200 años más tarde, en EE.UU., el presidente George Washington, triunfador de la guerra de la independencia y padre de la nación, entrega su espada al Congreso, se niega a ser rey, rechaza la reelección y vuelve a su granja. "A esta República, cualquier ciudadano debe poder gobernarla", decía.

En América Latina y otros países de Africa y Asia con incipientes democracias la reelección es más perniciosa aún por su larga tradición autoritaria. La prohibición constitucional no parece suficiente como lo prueban las costosas e inútiles campañas electorales que a menudo se realizan buscando enmendar la Constitución, con el fin de permitir la reelección de los presidentes. Paraguay es un ejemplo actual. Incluso en países que desde hace muchos años tienen gobiernos democráticos no impera el estado de derecho, sino la voluntad de los gobernantes que se ubican por encima de la ley, y cuando necesitan, hacen su propia ley. La historia enseña que si no existe un sólido estado de derecho que pueda garantizar los derechos individuales por sobre la voluntad de las mayorías coyunturales, la reelección tiende a corromper las instituciones democráticas, pervertir la justicia y llevar a la tiranía.

Los gobernantes concentran el poder y se vuelven así los principales empleadores y compradores de bienes y servicios. La tentación del poder es tan fuerte que lleva a buscar la reelección a cualquier costo para seguir "manejando" el fabuloso botín estatal. Si antes los caudillos compraban los votos en dinero, los políticos actuales los compran con promesas de leyes, cargos, prebendas, expropiaciones, contratos, subsidios. La corrupción sobre la base de sobornos no es tan nociva como la corrupción política de los que buscan mantenerse en el poder mediante la reelección.

Es por ello que toda posibilidad de reelección debería eliminarse, y no solo para el cargo de presidente de la República, sino también para legisladores y otros cargos electivos. El costo de esta medida será la pérdida de la experiencia de personas que cumplieron funciones durante años. Pero los beneficios serán mayores, pues se acabará el nefasto engendro de la reelección: el "político profesional", padre de políticas estatistas que promueven abusos, favoritismos y desigualdades imposibilitando a los pueblos crecer y prosperar.

El político profesional o de carrera es una contradicción de términos. La política no es una profesión ni es una industria. La política es una carga pública que los ciudadanos deben asumir, como Cincinato, dedicando algunos años de su vida a trabajar por el bienestar del país. La remuneración por este “trabajo temporal” debe ser mínima, ya que no se trata de “atraer” a los mejores técnicos con elevados ingresos, sino a aquellos que demuestran espíritu de servicio, aptitud y honestidad.

El político profesional, sea presidente, legislador, o simple "operador de base", es una persona que administra el poder, pero no produce para la sociedad. La reelección le permite vivir de la política, aunque a menudo de la política solo se puede subsistir traficando influencias, robando fondos públicos y practicando el clientelismo. Sin la reelección los políticos profesionales pronto quedarían desocupados y tendrían que buscar un empleo productivo, lo que aborrecen y temen notablemente.

Pero más importante, al acabarse la reelección se terminará el perverso incentivo de las malas políticas estatistas y la corrupción endémica que este sistema ha creado en perjuicio de los pueblos. Por eso, y como en la historia no ha habido muchas excepciones a la sentencia de Acton, es imperioso que por principio se rechace la reelección de gobernantes.


pcristaldo@abc.com.py

Porfirio Cristaldo Ayala   

Artículos anteriores firmados por el autor

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- Izquierda, derecha y arriba (19/03/2006)
- Campesinos pasan hambre (12/03/2006)
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